¿Te has preguntado alguna vez qué es el cerebro?¿Para qué sirve?

El cerebro no es solo ese órgano que está dentro de la cabeza. Eso es lo de menos, aunque, si está en la parte más alta del cuerpo, por algo será.

Fíjate, el cerebro eres tú.

Sin el cerebro ni siquiera sabríais quienes sois. Podríais miraros al espejo y, como les sucede a los pacientes con Alzheimer, no reconoceros.

Sin el cerebro..., aunque vuestras piernas estuvieran sanas, no podríais caminar; aunque tu corazón no estuviera infartado, no podría latir y aunque tus ojos no tuvieran cataratas, no podrías ver. Si fueras músico y tuvieras tus brazos y tus manos sanas, si tu cerebro no lo estuviera, no podrías tocar; y, si fueras pintor, no podrías pintar; y si cantante, no podrías cantar.

Gracias a tu cerebro puedes amar, pensar, recordar, juzgar, sentir, reflexionar, abstraer, calcular imaginar, perdonar, entender, filosofar, recapacitar, perdonar, impresionar, aborrecer, saborear, mandar, ordenar, lamentar, arrepentir, adivinar, sufrir, resolver, sentenciar, reconsiderar, etc.

En fin, en el cerebro reside todo lo que eres.
Sin tu cerebro, ya no eres tú.

¿Qué hacer cuando se tiene una enfermedad del cerebro?

Como neurólogo, entiendo que mente y cerebro son inseparables.

Así que, veo tanto las enfermedades neurológicas (párkinson, alzheimer, migraña, TDAH, etc.) como las psiquiátricas (depresión, ansiedad, TOC, etc.), como lo que son: enfermedades cerebrales.

De hecho, me gustaría que tanto a los neurólogos como a los psiquiatras nos llamarán CEREBRÓLOGOS y desterrar la idea errónea de que lo que uno y otro tratamos, son dos cosas diferentes. No lo son. Son todas enfermedades provocadas por un mal funcionamiento de ese superordenador que es nuestro cerebro.

Sí. Como un órgano más. Como quien tiene un problema en el corazón o en los riñones.

Trato de educar a las familias para que comprendan que cuando una persona no puede caminar o lo hace muy lenta y torpemente, el problema no tiene por qué estar en las piernas, sino en la parte de nuestro cuerpo que las mueve: el cerebro.

O si alguien llora sin motivo, se siente triste o le cambia su carácter. Es posible que haya algo alterado en su cerebro, aquella parte responsable de nuestros sentimientos y de nuestra personalidad, y sea esta la causa de su padecer. Y de la misma manera que la diabetes se debe a la falta de insulina (y nadie duda en tratarla aportando esa sustancia que le falta al cuerpo), la depresión se debe, entre otras causas, a la falta de serotonina. Y, por tanto, se debe tratar haciendo que el cerebro vuelva  a disponer de esa sustancia. 

Igualmente, si una persona se vuelve lenta y torpe, puede que se deba a una enfermedad de Parkinson, que a su vez se debe a que el cerebro ha dejado de producir una sustancia llamada dopamina. 

Y si un abuelo comienza a sufrir olvidos cada vez mayores, o se pierde por el pueblo, no es que esté "chocheando" sino que su cerebro está dejando de producir sustancias que tienen que ver con la memoria o con la orientación y que, igual que damos insulina al diabético, debemos proporcionar acetilcolina (un neurotransmisor fundamental para la memoria) a ese cerebro que está desarrollando un alzheimer.

En mi consulta, me tomo el tiempo necesario para hacer comprender a mis pacientes que las enfermedades cerebrales se tratan de la misma forma que las del resto del cuerpo.

Algunas sociedades de las que soy miembro:

Un don al servicio de los demás

Creo que todos tenemos algo en lo que somos realmente buenos. Y que nuestro objetivo en la vida es poner ese don al servicio de los demás. 

Mi forma de atender al paciente es única porque tengo el don de llegar al alma de la persona enferma sufriente. De saber indagar en su interior y hacerle aflorar cosas de las que ni él mismo o su familia se habían percatado.

Soy experto en el difícil arte de comprender al otro, una disposición natural con la que se nace, pero que luego hay que seguir cultivando y fortaleciendo en la vida. Siempre creí que este era el camino adecuado para la buena práctica de la medicina y me esfuerzo cada día para mantenerme en el sendero correcto.

Soy José Manuel García Moreno, especialista en enfermedades neurológicas de adultos.

Ayudo a pacientes y sus familias a mejorar sus síntomas y devolverles la calidad de vida de forma duradera.

El éxito de mi método de trabajo radica en entender que toda dolencia física produce siempre un daño espiritual. Y que hay que atender ambos males.

Es fácil olvidar por algunos que detrás de esa historia de síntomas y signos hay un ser humano con un pasado y una vida, con sus ilusiones, sus problemas, compromisos, ... y que todo ese bagaje influye en cómo su enfermedad se comporta y manifiesta.

Esta forma de entender la neurología me ha valido la entrega de numerosas distinciones como la Medalla de oro del Forum Europeo Cum Laude en 2018.

Entrega Medalla de oro del Forum Europeo Cum Laude en 2018.

Pero para mí la mejor de las distinciones es haber recibido +269 valoraciones positivas en Doctoralia de pacientes de toda España que acuden a mi consulta en busca de diagnóstico, segunda opinión, tratamiento y seguimiento.

Captura de pantalla de julio de 2020 de mi perfil de Doctoralia. Hoy tengo más valoraciones que las que ahí aparecen.

Voy a poner a tu disposición toda mi atención y mis 25 años de experiencia tratando a pacientes neurológicos.

Ciencia, experiencia y humanismo

Me apasiona la neurología. 

He participado como investigador principal y como subinvestigador en numerosos ensayos clínicos sobre tratamientos para la enfermedad de Parkinson, Enfermedad de Huntington y distonías. 

Soy autor de más de 80 publicaciones repartidas entre artículos científicos para revistas de alto impacto, capítulos de libros sobre neurología y artículos divulgativos. Puedes ver una selección de mis publicaciones en este apartado.

He sido profesor y docente en más de 14 cursos y asignaturas sobre mi especialidad (puedes ver mi trayectoria en mi currículum).

Además, la prensa y la televisión recurren a mí de manera regular como experto en enfermedades neurológicas y líder de opinión.

Sin embargo, lo que me une profundamente a la neurología no es la disciplina en sí, sino los pacientes que trato cada día.

Desde joven me influyeron las lecturas de numerosos médicos humanistas, como Don Pedro Laín Entralgo, Don Gregorio Marañón, Don Mario Bunge, Don Diego Gracia. Todos ellos me han enseñado a ver al ser humano como ser sufriente y con un sentido innato de trascendencia. 

Cuando veo a un paciente no lo veo a él aisladamente, sino en todo su contexto (familiar, social, emocional, laboral, etc.). Tengo una visión holística y universal del ser humano sintiente y estoy preparado para afrontar su dolor como si fuera mío.

Rocío G.

Su padre tiene Parkinson.

“Gran profesional y con una humanidad digna de ser agradecida. Destacar que atendió a mi padre casi como del suyo se tratase.
Aunque tiene un parkinson muy complicado, nos ayuda a buscar todas las alternativas posibles para su mejoría. Gran conocedor de la enfermedad. Lo recomiendo sin duda alguna.”

Comparto con mis pacientes el goce de los pequeños placeres de la vida. Y disfruto cuando les ayudo a volver a ser independientes y autónomos, física, mental y emocionalmente. 

Me llena el corazón ver que vuelven a caminar solos o con la menor ayuda posible. 

Que pueden retomar tareas cotidianas como ducharse, vestirse, calzarse, comer. 

Que vuelven a sentir (dar amor y sentirse amado), disfrutar del cariño de los demás, ir al campo y escuchar el trino de los pájaros, ir a la playa y escuchar el latido del mar y sentir su suave brisa en la piel,... 

Ver que retoman el contacto con el mundo y la vida, más allá de las 4 paredes de casa.

J.V. Calderón

Familiar de paciente con Parkinson

“El Dr. García Moreno trata a un familiar desde hace tiempo de enfermedad de Parkinson y desde la primera consulta tanto el diagnóstico como el tratamiento fueron totalmente precisos logrando una mejoría muy significativa en su calidad de vida, hasta el punto de poder llevar una actividad diaria prácticamente normal y valerse por sí mismo. Aparte de la altísima cualificación y conocimientos, destacar el trato amable y atento, siempre disponible. Mencionar también al personal del consultorio privado donde atiende en el barrio de Los Remedios, ya que son también muy agradables con todos los pacientes.”

El tiempo, atención y dedicación que te mereces

Me preocupa ver cómo cada vez más el médico se va alejando del hombre enfermo. 

Veo que los médicos, sin darnos cuenta, estamos dejando de tocar al paciente. No solo para explorarlo, sino para sentirlo y reconocer su angustia, su temblor interno y emocional. 

En medicina, cada vez dejamos más que las cosas las hagan los aparatos. 

El famoso “ojo clínico” está desapareciendo y los médicos se convierten cada vez más en meros prescriptores de pruebas, sin escuchar lo que esa alma que tienes frente a ti te está diciendo. 

Creo que entre los médicos se dan dos principales problemas: la falta de tiempo, nuestro mayor enemigo, y la cosificación del hombre enfermo (en parte secundario a la falta de tiempo). 

Cuando eso ocurre, el médico deja de ver al paciente como a un ser humano y lo cosifica. Como si se tratase de un coche que va al taller, y él un mecánico.

No podemos olvidar que la Medicina es la Ciencia del Ser Humano, enfermo, pero humano. 

El médico, para que lo sea de verdad, debe ir más allá de lo corporal y además de ciencia debe ponerle arte a su oficio, arte y sentimiento, pasión, alma.

Paciente Anónimo con migraña Crónica

“El doctor García Moreno es un neurólogo que recomendaré siempre. Llevaba con una migraña crónica desde mi adolescencia y en un mes ha desaparecido. Pero lo mejor de este doctor no es su gran profesionalidad y que esté a la última en todos los avances, sino la humanidad con cada uno de sus pacientes.”

Así es como concibo y practico yo la neurología. 

Uno de los rasgos distintivos de mi método humanista es el respeto al paciente. Le dedico el tiempo que merece. Atendiendo a sus miedos, sus angustias, sus emociones. En mi consulta no hay prisa ni afán por terminar para atender al siguiente. 

Siempre voy ilusionado y motivado a mi consulta porque sé que todos los días aprendo algo de mis pacientes. Son ellos, los que, a través de sus testimonios, me han enseñado el verdadero sentido de nuestra estancia en la Tierra. Son personas que, como yo, tienen su familia, sus hijos, su trabajo, sus amigos y que, como yo, quieren vivir, vivir con mayúsculas. Encontrar la felicidad. Yo la encuentro ayudándoles cada día a volver a disfrutar de las cosas sencillas de la vida que la enfermedad les ha arrebatado.

Quiero acompañarte en tu camino hacia la recuperación

Me apasiona ver cómo mis pacientes vuelven a gozar de la vida, de disfrutar de un paseo por el campo, de tomarse un café en una terraza con algún amigo, de poder ir a oxigenarse al campo o la playa. De ver cómo nuevamente empiezan a VIVIR. 

Lo hago porque creo firmemente que en esto consiste la felicidad, en cultivar el verdadero sentido de la vida. En ayudar al prójimo. 

Lo que a mi me motiva es acompañarte de manera profesional, pero sin dejar de lado lo humano. 

Acompañarte a lo largo de todo el camino, desde el diagnóstico hasta el planteamiento del tratamiento, pasando por su seguimiento para asegurarnos de que obtienes los mejores resultados posibles. 

Voy a estar a tu lado para acompañarte. Para darte apoyo humano y profesional. Porque sé que esa es la clave para que el tratamiento funcione. 

Vas a poder contar conmigo para que consigas recuperar esa estabilidad en tu vida que tanto te mereces y que ahora mismo te parece tan lejana.

Hay 2 cosas que puedes hacer por ti ahora mismo

Quiero ayudarte a mejorar tu situación. Sea cual sea el punto en el que te encuentres.
Voy a poner todo mi empeño, experiencia y profesionalidad en ello.

Por eso quiero ofrecerte dos formas de iniciar tu camino hacia la mejoría.

1. Lee las guías para pacientes que he elaborado

Las he hecho para ti. Son guías que te ayudarán a entender mejor 5 enfermedades neurológicas comunes: Parkinson, Alzheimer, TDAH, Depresión y Cefaleas. 

Son guías prácticas que te permitirán conocer en 10 minutos aspectos clave de estos trastornos y saber cómo actuar ante ellos.

2. Pide una cita conmigo ahora

Si tienes claro que buscas un profesional con un vasto conocimiento en neurología pero que te trate con la humanidad y cercanía que mereces, entonces estoy disponible para ti. 

Ponte en contacto conmigo y pide una cita para que te vea lo antes posible.

Da el primer paso ahora hacia una mejoría duradera.
¿Por qué esperar a que la situación se agrave?

Con cariño y determinación,
José Manuel García Moreno.